

Donde las alegrias, dudas, temores y tooooodas las mojigangas que se me ocurran, tienen su espacio...





"De manera que crecer y adquirir la sensatez del ciudadano adulto implica"En la pequeña noche de la vida humana, la loca de la casa enciende
velas" Rosa Montero.

No me encuentro (para variar)... ¿Será porque entre contar ovejitas y mirar el techo me he pérdido, simplemente he tenido un mal día o el insomnio me está haciendo divagar?... Parece que me he puesto anteojos oscuros y aunque está radiante el afuera, llevo dentro un huracán (los vientos se intensifican y yo me estoy dejando llevar)...
Días de locos, en constante ir y venir... Muuuuuuuuucho trabajo, pocas horas de sueño... Encuentros inesperados, despedidas (demasiadas para mi gusto) y lágrimitas que entre sonrisas no dejan de caer... Tengo la impresión de que hoy un capítulo de mi vida quedó cerrado y a la vez me coquetean cruzando el charco, un montón de historias que contar... Llegó el momento de la recogida, de botar lo que no sirve y llevar lo imprescindible en mis maletas (no quiero cargas pesadas sobre mi espalda, me harían mirar al suelo, cuando hay un cielo majestuoso que entre lunas y estrellas me deja "embelezá")... Ya tengo abrazos reservados (¡Que suerte!), y lugares donde mi corazón puede aparcar... Otro mundo aguarda por mí (y no pienso hacerlo esperar)...
"Yo no sé de pájaros,
no conozco la historia del fuego.
Pero creo que mi soledad debería tener alas".
(Alejandra Pizarnik, "Carencia" de Las aventuras perdidas, 1958)

"Me da más pena de los que sueñan lo probable, lo legítimo y lo próximo, que de los que devanean sobre lo lejano y lo extraño. Los que sueñan en grande, o están locos y creen en lo que sueñan y son felices, o son devaneadores sencillos, para quienes el devaneo es una música del alma que los arrulla sin decirles nada. Pero el que sueña lo posible tiene la posibilidad real de la verdadera desilusión... Por eso amo los paisajes imposibles y las grandes zonas desiertas de las llanuras en las que nunca voy a estar. Las épocas históricas pasadas son de pura maravilla, pues, desde luego, no puedo pensar que se realizarán conmigo. Duermo cuando sueño lo que no existe; me despierto cuando sueño lo que puede existir". "Libro del desasosiego" Fernando Pessoa.
Y me pregunto ¿Estaría dispuesta a morir por un sueño? ¿A dejar que una guillotina, corte de tajo mi cabeza, pero saber que aún permanecen inertes mis ideales? Porque vivir es mucho más que respirar... Es tener porque morir (con una sonrisa en los labios, aunque se choquen temblando de miedo las rodillas)... Decir mi verdad, aunque por su estruendo haga que muchos se tapen los oídos... Morir por la libertad, en lugar de "vivir"(si es que así puede llamarse) bajo el caparazón de la indiferencia... Que me consuman las llamas, mientras ligeras alzan vuelo mis cenizas (provocando en los ajenos a la tierra, al menos un estornudo)...
"He salido a la calle abrazado a la tristeza:
vi lo que no mira nadie y me dio vergüenza y pena.
Los llantos desconsolados que estrangulan las gargantas;
los ancianos encorvados: parece que la tierra les llama.
La justicia está arrestada por orden de la avaricia;
el dinero que te salva es el mismo que te asesina.
No me des más esperanzas: sé que todo son mentiras;
sacos llenos de agujeros para guardar alegrías.
Me da pena que se admire el valor en la batalla;
menos mal que con los rifles no se matan las palabras...
menos mal que con los rifles no se matan las palabras"...
"Abrazado a la tristeza" Fito y los fitipaldis
*Escrito despues de hojear la prensa, ver la peli de "Sophie Scholl", tomarme 2 copas de vino teniendo de música de fondo a Don Fito y sus fitipaldis... Para rematar, mi día empezó, leyendo a Pessoa ("El Libro del desasosiego")... No se sorprendan si aparezco en algún noticiario o me apresan por ser revolucionaria de la Rosa blanca, en pleno siglo XXI... Quizás sea un poquito de eso lo que nos hace falta...






"Tú lo dijiste,
nuestro amor
fue desde siempre un niño muerto,
sólo de a ratos parecía
que iba a vivir,
que iba a vencernos,
pero los dos fuimos tan fuertes,
que lo dejamos sin su sangre,
sin su futuro,
sin su cielo.
Un niño muerto,
sólo eso,
maravilloso y condenado,
quizá tuviera una sonrisa
como la tuya
dulce y honda,
quizá tuviera un alma triste,
como mi alma,
poca cosa,
quizá aprendiera con el tiempo
a desplegarse,
a usar el mundo,
pero los niños que así vienen,
muertos de amor,
muertos de miedo,
tienen tan grande el corazón,
que se destruyen sin saberlo.
Tú lo dijiste,
nuestro amor
fue desde siempre un niño muerto,
y que verdad dura y sin sombra,
que verdad fácil y qué pena,
yo imaginaba que era un niño
y era tan sólo un niño muerto.
Ahora ¿que queda?
Sólo queda
medir la fe y que recordemos,
lo que pudimos haber sido
para él,
que no pudo ser nuestro.
¿Que más?
Acaso cuando llegue
un veintitrés de abril y abismo,
tú donde estés,
llévale flores,
que yo también iré contigo".
Benedetti

"SOY MI CUERPO. Y mi cuerpo está triste, está cansado. Me dispongo a dormir una semana, un mes; no me hablen.

"Con ríos, con sangre, con lluvia o rocío, con semen, con vino, con nieve, con llanto... Los poemas suelen ser papel mojado" La vida, ese paréntesis, Mario Benedetti.

EL MIEDO
"No fue nunca.
Lo pensaste quizás
porque la luna roja bañó el cielo de sangre
o por la mariposa
clavada en el muestrario de cristal.
Pero no fue: Los astros se engañaron...
Y se engañó el oído
pegado noche y día al muro del silencio,
y el ojo que horadaba la distancia...
¡El miedo se engañó!... Fue el miedo. El miedo
y la vigilia del amor sin lámpara...
No sucedió jamás:
Jamás. Lo pareció por lo sesgado,
por lo fino y lo húmedo y lo obscuro...
Lo pareció tal vez de tal manera
que un instante la boca se nos llenó de tierra
como a los muertos...
¡Pero no fue!... ¡Ese día no existió
en ningún almanaque del mundo!...
De veras, no existió... La Vida es buena".
Dulce LoynazEsa realidad distorsionada, que toma forma de cataclismo, que estremece el mundo y abre grietas en la tierra, ahora se hace palpable (la tocas y te va dejando llagas en la piel)... La impotencia se crece (nos consume) cuando somos un granito de arena en un mar de necesidades (que nos ahoga y parece arrastrarnos sin remedio)... Pero las tormentas pasan y los charcos se secan... Y el horizonte (que parecía pérdido) sigue estando en el mismo sitio, besará de nuevo al sol, mientras el viento empuja nuestras velas (al puerto seguro que los corazones naúfragos están anhelando)...
Jaime y Osvaldo no dudo en absoluto que en la noche oscura del pueblo peruano, ustedes dos brillaran como estrellas, tan sólo no dejen que el espejismo les floje las piernas (el oasis existe y a cada paso está más cerca)... Desde aquí un ABRAZO GIGANTE para su país, su familia, su gente.

"Por primera vez desde que salió de la sala se estremeció, parecía que las losas del suelo le estaban helando los pies, como si se los quemaran. Ojalá no sea fiebre, pensó. No lo sería, sería sólo una fatiga infinita, unas ganas locas de envolverse a sí misma, los ojos, ah, sobre todo los ojos, vueltos hacia dentro, más, más, más, hasta poder alcanzar y observar el interior de su propio cerebro, allí donde la diferencia entre el ver y el no ver es invisible a simple vista". Ensayo sobre la ceguera, José Saramago.



"Hoy me despierto tosco y solitario... No tengo a nadie para dar mis quejas, nadie a quien echar mis culpas de quietud... Sé que hoy me van a cerrar todas las puertas, que no llegará esa carta que espero... Que habrá malas noticias en los diarios, que la que quiero no pensará en mí (y lo que es muchísimo peor, que pensarán en mí los coroneles)... Que el mundo será un oscuro paquete de angustias... Que muchos otros (aquí o en cualquier parte) se sentirán también toscos y solos... Que el cielo se derrumbará como un techo podrido y hasta mi sombra se burlará de mis confianzas."
"Menos mal que me conozco... Menos mal que mañana (o a más tardar pasado), sé que despertaré alegre y solidario (con mi culpita bien lavada y planchada)... Y no sólo se me abrirán las puertas, sino también las ventanas (y las vidas)... Y la carta que espero llegará (y la leeré seis o siete veces)... Y las malas noticias de los diarios no alcanzarán a cubrir las buenas nuevas... Y la que quiero pensará en mí hasta conmoverse (y lo que es muchísimo mejor: los coroneles me echarán al olvido)... Y no sólo yo, muchos otros también se sentirán solidarios y alegres... Y a nadie le importará que el cielo se derrumbe (y más de uno dirá que ya era hora)... Y mi sombra empezará a mirarme con respeto..."
"Será buena (tan buena) la jornada, que desde ya mi soledad se espanta." Hombre que mira más allá de sus narices, Benedetti.