
Llegabas y súbitamente el bullicio se hacía silencio, sólo había oídos para tu mirada (verte y callar)... Tu personalidad arrolladora, terminaba conquistando a todos... Seducidos por la belleza e inteligencia (irresistible combinación) que exhibías en el mismo paquete. Tenías, como siempre, esa ropa de matadora, que te ponías para comerte el mundo sin dejar un solo bocado... Quien pensaría que esas mangas largas escondían cicatrices, tortuosas y profundas, que iban desde tus muñecas hasta las entrañas del corazón... Y que esa risa falsificada era sólo un antifaz, para tapar el vacío de una soledad inmensa, que ya no te cabía en el cuerpo... Y es que ya solo respirabas, pero ¿Vivir-vivir?... Eso ya no... Hace mucho, bastante...
"Con las uñas sin sangrehay que raspar el hueco
donde estabas.
Hay que cortar la soga
donde colgó tu alma
tanto tiempo".
La hermana Rosa, Jaime Sabines
Es que no intentaste suicidarte hoy... Tú ya estabas muerta... Solo que con tanto trabajo en el hospital, no nos dabamos cuenta... (eso todavía no me lo creo: NO NOS DABAMOS CUENTA)...