
Parece que Meteorología no se equivocó... Por si las moscas ya tengo mi sombrillita y te tengo a tí (que tapaste con un dedo toditas las goteras :) Hmmmmm... ¡Como me gusta el olor a tierra mojada!
Donde las alegrias, dudas, temores y tooooodas las mojigangas que se me ocurran, tienen su espacio...



"Ni el desnudo, ni la desnuda oyen campanas. Eso pasaba antes, en las fábulas familiares de las abuelas o, más cándidamente, en alguna marchita película de Burgess Meredith. Estos de ahora escuchan truenos lejanísimos, bocinas de ansiedad, ambulancias que aúllan, rock en ondas, y más confidencialmente, labios que se disfrutan, comunión de salivas. La mujer se estira en toda la extensión de su piel sabrosa, abre brazos y piernas, tal como si se desperezara pero más bien perezándose. Siente que la boca del hombre va ascendiendo a su boca y cuando por fin cada lengua se encuentra con su prójima, ambas proponen o resuelven o gimen: "Que importa si es o no repetición, qué importa si es prólogo o desenlace. Estamos. Somos. Una y uno. Dejemos que la muerte nos odie desde lejos. Desde muy lejos. Somos. Estamos. Tan cerca de tí que soy tú. Tan cerca de mí que eres yo". Una + uno = une. Se unen, pues. El mundo queda fuera, con sus culpas, sus deberes, sus ropas. El desnudo y la desnuda son únicos testigos del amor sin testigos. Uno sobre otra, o viceversa, la humedad de sus vientres es de ambos. Los cuerpos (esos futuros, inevitables proveedores de ceniza) borran de un placerazo sus condenas y también se reconocen y trabajan. Trabajan y gozan, únicos en el mundo, por fortuna olvidados. Entonces ella piensa o grita: "Ven" y él canta o piensa: "Voy". Y así, poco a poco (y al final, mucho a mucho) se ensimisma y celebra, se alucina y consume el va-i-vén".
*¿Se nota que Benedetti me encanta? Estos son sólo trocitos, "Despites y Franquezas" es para devorarselo ENTERO... Y repetir... Y repetir...

"Hay un silencio cálido, inexpugnable, que envuelve los dos cuerpos. De pronto, el hombre decide apoyar su oído sobre el poderoso ombligo de la mujer. Es como si a través del omphalos, esa cicatriz genérica, esa boca muda, la mujer murmurara o vibrara en el oído del hombre: "Quisiera tenerte siempre, pero me resigno a tenerte hoy. Quizá la diferencia resida en que mientras tu goce es explosivo, fulgurante, el mío, que acaso es más profundo, tiene ojeras de melancolía. No puedo evitar prever desde ahora, junto al buen azar de tenerte, el anticipo de la nostalgia que sentiré cuando no estés. Ya lo sé. Demasiado lo sé. Todo está claro. Todo estuvo claro desde el vamos. Pero que me resigne no incluye que mienta. Y esto que yo, ombligo, dejo en tí, oído, es para que alguna vez te zumbe y al menos te preguntes qué será ese zumbido."
*Trocito de Vaivén en Despistes y Franquezas, Mario Benedetti.

"No soportamos que nuestros allegados no estén al corriente de nuestras penas, no soportamos que nos sigan creyendo más o menos felices si de pronto ya no lo somos, hay cuatro o cinco personas en la vida de cada uno que deben estar enteradas de cuanto nos ocurre al instante, no soportamos que sigan creyendo lo que ya no es, ni un minuto más, que nos crean casados si nos quedamos viudos o con padres si nos quedamos huérfanos, en compañía si nos abandonan o con salud si nos ponemos enfermos. Que nos crean vivos si nos hemos muerto"...Tenerte a una palabra de distancia y que se mantenga la distancia... Reconocer un rostro extraño en ese cuerpo que fue parte de mi... Es indigerible... Raro... Sencillamente insoportable... Duele... Huele...
"... el olor- queda el olor de los muertos cuando nada más queda de ellos-"Mañana en la batalla piensa en mi, Javier Marías.








