
Recorrer horas y horas de carretera, para encontrarme con un cuerpo al que no conocía (¿Cómo entrar en una cajita, tanta vida, que ni siquiera te cabía adentro?)… Yo me quedo con tu sonrisa y repito lo que dijiste ese día, cuando te ví ese día (que no sospechaba sería el último) justo como quiero recordarte: “¡Que putada! Che”… Es que no le encuentro sentido, ni razón a esta escena que quisiera borrar e inevitablemente se repite: lo bueno dura tan poquito (como si se evaporara con cada respiro y a tajadas), mientras la malahierba hace matorrales en esa linda costa que te enamoró y en la que hoy te pierdes (o vaya paradoja, te encuentras)…
Miro las olas que vienen y van, se nos paró el mundo Fer y ellas no se detienen…
PD. Al esposo de mi amiga, que la vida me permitió adoptar como AMIGO (con mayúsculas y cada una de sus letras)… Un argentino encantador, que hacía derretir la Patagonia y con mochila en mano nos llevaba en fila india (con una sonrisa) por sus caminos… Toparme con ese “Combo, todo incluído”: Mariela-Fer-Malena, es mucho más que suerte… Un beso .